El coleccionista de huesos y huellas de Monte Hermoso

Ayer, lunes 10 de enero de 2011 por la mañana, Vicente Di Martino se despidió de Monte Hermoso.

Nació el 28 de septiembre de 1939, tenía 71 años y dirigía el Museo que él mismo había fundado en la primavera del `77. Todos lo llaman “Dim”.

Oriundo de Mar del Plata, llegó a la ciudad a fines de la década del `60 en busca de la ruta de Florentino Ameghino, y descubrió que este Monte Hermoso no era el que señalaba el naturalista argentino. Igual le gustó tanto que se quedó.

Abrió un local de artesanías en la Galería Rambla Casino al que llamó Aku Aku, que significa “Espíritu guardián” con el slogan “Todo bicho que camina va a parar a Aku, Aku”. Allí inauguró el primer espacio de exposiciones de restos fósiles que aficionadamente coleccionaba, hasta que el delegado municipal, Rodolfo Zarzozo, dependiente de Coronel Dorrego y del gobierno de Víctor San Román le encargó organizar un Museo de Ciencias.

El 21 de septiembre de 1977 se inaugura la primera Sala de Exposiciones con Di Martino a cargo, ubicada en la rambla céntrica, donde funcionó hasta su demolición para luego trasladarse al actual edificio. Se mostraron fósiles, minerales y caracoles del mundo. Participó del corte de cinta junto a las autoridades municipales y el cura párroco Mario Zucchiatti.

Padre de siete hijos, comenzó con la carrera de Geología en la Universidad del Sur, aunque nunca la terminó. Autodidacta, aficionado a la paleontología, geología, zoología, arqueología e historia, colaboró, sugirió y elaboró proyectos e investigaciones tendientes a la protección y conservación de especies y recursos.

Transformó en coloquial un idioma científico y logró propiciar el acercamiento de los más chicos a un lugar que suena a “viejo”.

Hasta último momento realizó expediciones que duraban de 15 días a un mes, ya sea con su familia, amigos, investigadores o personal del Museo. Su espíritu expedicionario le valió una destacada colección de fósiles, reconocida por la cantidad, calidad, clasificación y conservación de las piezas. De hecho, muchas de ellas aún son estudiadas en la ciudad de La Plata.

Colaboró con investigaciones de las universidades de Olavarría, Bahía Blanca, Mar del Plata y La Plata; también con el INIDEP (Instituto Nacional de desarrollo Pesquero), además de ser el referente del Observatorio de Patrimonio Arqueológico y Paleontológico (OPAP), en la extracción de fósiles en Chasicó, El Quequén y Monte Hermoso.

En el 2000, Vicente Di Martino inició, desde el Museo, una campaña de limpieza de la playa con un trayecto que unía los espigones; en 2007 unió voluntades para llevar adelante el 2º Censo Nacional de Contaminación Costera.

En los `90, junto a Hermes Mianzan, integrante del INIDEP, comenzó a investigar el ciclo de vida de las medusas y su reacción con el fin de descubrir algún paliativo al ardor que provoca el roce se sus filamentos. Se enviaron muestras a Italia, aunque sin resultado positivo.

Colaboró con investigaciones sobre la mortandad de almejas amarillas, en 1995; sobre la Marea Roja; y bregó por la protección de anémonas, almejas y de los Caballitos de Mar o Hipocampus patagonicus, logrando que se lo declare “Monumento natural”.

También realizó aportes a las ordenanzas municipales que tratan la conservación del cordón dunícola y su respectiva flora y fauna; sobre la extracción de arena y los nuevos lineamientos constructivos, entre otros temas.

Dim siempre colaboró en el recate de la fauna marina como así también descubrió y determinó especies de peces exóticos aparecidos en nuestras costas.

Fue un incansable proteccionista de las huellas y también de la actividad pesquera artesanal por lo que participaba y traía a la ciudad cursos del INIDEP para el aprendizaje de métodos de pesca y conservación del recurso.

Creó la primera Estación Meteorológica de Monte Hermoso, ubicada en el viejo edificio del Museo de Ciencias y fue el precursor del Histórico, según cuenta su actual director Juan Sorensen ya que en 1995 invita a un grupo de vecinos a generar un “Rescate Histórico” a través de la recopilación de datos, material y testimonios de viejos pobladores. También se dedicó a indagar sobre la historia del Faro Recalada.

Por el Museo de Ciencias pasaron desde su apertura, en 1977, más de un millón de personas y Di Martino, en su afán de abrir las puertas a un público generalizado, y no solo a académicos y entendidos, realizó diversas actividades y atracciones que tuvieron que ver con utilizar vocabulario coloquial, actividades de concientización, como talleres prácticos, charlas, juegos, correspondencia con los más chicos, e innovadoras exposiciones con música e iluminación.

En el verano del 2005 lanzó las visitas guiadas a los sitios arqueológicos que ese mismo año serían declaradas parte de la Reserva Natural Provincial Pehuen Có – Monte Hermoso.

En enero de 2007, descubre junto a su colaboradora Natalia Sánchez, las huellas de Scelidotherium que llevaron a Monte Hermoso a aparecer en medios de todo el mundo y en invierno de ese año se reinaugura el Museo en el Salón Blanco del Centro Cívico con la réplica del mamífero y sus huellas.

En reconocimiento a todos sus aporte, el 27 de noviembre de 2008 el HCD declara a Vicente Di Martino “Persona destacable” por su “trayectoria y tenaz defensa de nuestros patrimonios y reservas arqueológicas” según lo asentado en la Resolución Nº 304, aprobada por unanimidad.

Entre las causas que derivaron en su reconocimiento, el legislativo local remarcó “el tiempo y esfuerzo que dedica a incansables investigaciones” y por “defender y proteger los diferentes sitios arqueológicos de nuestra zona haciéndolos conocer en todo el mundo y mostrando por diferentes medios de comunicación a Monte Hermoso como lugar privilegiado por sus reservas”.

Dim y sus hallazgos

Diferentes hallazgos se suscitaron en Monte Hermoso en forma interrumpida desde el importante descubrimiento que realizó Di Martino en 1982 de los sitios “La Olla I” y “La Olla II”, y de las huellas humanas del sitio “Monte Hermoso I” en 1991, que datan de una antigüedad de 7 mil años y son los lugares donde se registraron centenares de pisadas humanas, cientos de piezas de animales e instrumentos de piedra, hueso y madera, convirtiendo a esta Reserva Geológica, Paleontológica y Arqueológica Provincial, denominada según la ley 13.394 “Pehuén Co – Monte Hermoso”, como única en Sudamérica.

En cuanto a hallazgos paleontológicos, se encontraron restos óseos de grandes mamíferos que habitaron el área del partido hace no menos de 10.000 a 25.000 años como Megatherium, Toxodon, Gliptodon (Panochtus, doedicurus, glyptodon), Macrauquenia, Mylodon y Mastodonte entre otros. También, en 2009, el fundador del Museo halló un zorro que habitó esta zona entre 15 y 20 mil años atrás y que se convirtió en el primer carnívoro hallado en treinta años de búsqueda.

Otro de los descubrimientos montehermoseños que recorrió el mundo a través de medios gráficos y electrónicos fueron las huellas de Scelidotherium, halladas en enero de 2007 y cuya réplica está expuesta en el Museo de Ciencias.

El coleccionista de huesos y huellas de Monte Hermoso

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